PRINCIPALES CARACTERISTICAS DEL TEXTO CONTEMPORANEO O RELATO MODERNO
Tal y como lo hemos hablado dentro del grupo, en su ensayo S/Z el lingüista Roland Barthes establece una tipología muy útil para diferenciar al texto clásico del moderno. Dentro de este último tipo, el relato moderno, denominado por Barthes "texto escribible", ya que hace del lector un productor, al asignarle un papel activo; dice que este tipo de textos, lejos de poseer una estructura de significados centrados en la connotación polisémica - varios significados admisibles para un mismo texto - agrega sentido por medio de la ruptura estructural de las proposiciones contenidas, y de su forma. Además, en muchas narraciones actuales la historia, el contenido argumental, ha desaparecido. Abundan, por ello, los espacios en blanco, lo no dicho, el relato circular que vuelve una y otra vez sobre lo mismo. En casos extremos, el discurso carece de anécdota, es una narración que no narra nada, o narra algo muy mínimo (relato minimalista) El tiempo se presenta fragmentario o discontinuo. Se quiebran los límites, pasado, presente, futuro. No hay marcas que indiquen con claridad al lector el pasaje de una instancia temporal a otra. Las retrospecciones y anticipaciones se montan sobre el tiempo presente, sin solución de continuidad. En lugar del "racconto" - relato del pasado claramente indicado mediante uso de conectores temporales, se usa el flash back, cuya irrupción desacomoda la lectura. En textos muy complejos, los planos temporales se superponen. En esas circunstancias, la función de control del narrador desaparece por completo. Otro rasgo determinante es el progresivo oscurecimiento del discurso. El narrador interno o externo es reemplazado por múltiples voces que se entretejen y se yuxtaponen y hay casos en los que no queda claro quién narra, pues las voces se confunden en una polifonía extrema que trae aparejado un cruce de discursos pertenecientes a los registros más variados, (oralidad popular, discursos de los medios, jergas profesionales, dialectos, etc), todo lo cual contribuye a crear una atmósfera de extrañeza característica de estos estilos.
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Ahora bien, teniendo en cuenta esta información sintética acerca de las afirmaciones de Barthes, propongo que trabajen la narración en modo retrospectivo. Traten de narrar un hecho pero partiendo de la actualidad hacia atrás, en una sucesión temporal presente/pasado, fin/comienzo. El tema es libre.
A modo de ejemplo, les comparto aquí un cuento escrito por mí que ya tiene algunos años.
“El vestido de novia y el dedal”
La forma blanca y alargada todavía reposaba frente al espejo, tan resplandeciente como, desde el día que la modista, satisfecha, la entregara en tiempo y forma. No había sido usada desde entonces o, más precisamente, desde que su dueña se lo había probado, a escondidas del futuro marido, ensayando un ritual que, de todos modos, no logró evitar que acudiera la mala suerte. El destino había torcido su dirección,- o acaso lo habría respetado sin piedad - y eso entristecía al suntuoso y lánguido vestido.
La dueña, no resignada aún a no haberse casado, los primeros días lo visitaba y hasta se veía tentada de probárselo pero, cuando estaba a punto de hacerlo, cambiaba de idea y volvía a depositarlo sobre la vieja silla un tanto desvencijada. El pensaba que, dentro de todo, había tenido suerte al haberse preservado intacto dentro de ese desván, a salvo de la humedad de los techos y de las telarañas. Pero se daba cuenta de que era inútil ese empeño por prolongar su vida, más que su vida, su agonía. La modista, sus utensilios, la pedrería, los sucesivos cortes, las reformas, las pruebas, el taller, la vidriera que hubiera deseado ocupar pero no alcanzó a hacerlo porque el encargo era urgente, todo eso venía a su memoria y no hacía más que ahondar su desazón. Sin embargo, crecía y se ahondaba también la curiosidad por saber cuál había sido la razón por la que su cometido no hubiera podido concretarse.
Ese día la nostalgia parecía haberse acentuado. Hacía tiempo que su dueña no pasaba por allí. Tal vez fuera el momento apropiado para que algo lo sacara de la inmovilidad. Sentía que lo inmóvil en él no se ligaba a la eternidad sino a la muerte…
Se deslizó lentamente hasta el piso. El suelo comenzó a sufrir una transformación y, en su lugar, apareció un piso compuesto por baldosas más pulidas. Los pocos muebles viejos fueron rápidamente desplazados por otros más nuevos, las paredes se blanquearon y colmaron de adornos y cuadros y, en el extremo más distante de la habitación, relucían una máquina de coser y un enorme costurero. El costurero se abrió, dejando entrever agujas, carretes de hilo y un dedal.
Las costuras del vestido comenzaron a desprenderse y los hilos corrieron en busca de sus carretes. Una fuerza invisible comenzó a devanarlos, cada uno, en el suyo, hasta que el vestido quedó reducido a cortes de género desperdigados sobre el piso. Estos comenzaron a buscarse unos a otros, y así el pliego de tela quedó perfectamente unido. Todo volvió a aquietarse por largo rato.El pliego de tela esperaba, al parecer, en vano.
La puerta se abrió y por ella ingresaron la modista y la futura esposa. Ambas mantenían una conversación amena y colmada de conjeturas sobre el modelo de vestido que la joven pretendía para esa noche tan ansiada, los materiales que se requerirían para el caso y otras vicisitudes relacionadas con el tema. En eso, el pliego pudo advertir que el dedal comenzó a brillar más vívidamente.
OLGA BEATRIZ SEVERGNINI
Coordinadora del Taller Literario "Alfonsina Storni"
San Lorenzo, 16 de junio de 2021
Que interesante Olguita.
ResponderEliminarMe alegro que te guste e interese el articulo, Mabel
EliminarRaíces
ResponderEliminarObservo una hermosa orquídea entre las plantas de mi jardín. Embellece el lugar con sus colores y flores. Corto una para el retrato de mamá. Se desarrollaron primero los tallos muy finos, brotandole sus hojitas verdes. En la profundidad de la tierra se fortificaron las raíces, con los cuidado que yo le brindaba.
Un día lejano del mes de abril sembré dos semillitas que sepulte en la tierra fértil, regué con agua fría, cuide que el sol no las quemara, las tapaba para mantener su humedad. Lo que ayer fue semilla hoy es una hermosa orquídea, admirada de su propia belleza, pense que serviría para hacer sonreír a mi mamá.
Cuando la coloqué en su jarrón , una voz se oyó. " Es un poco nuestra historia de amor. Un día lejano te cuide en mi vientre, luego naciste, te tuve entre mis brazos, te alimenté, te eduqué y hoy te convertiste en una hermosa mujer que quitas horas a tu vida para rezar por mí".
Conversé con la orquídea, me dí cuenta de que la belleza de ambas era por las buenas raíces que teníamos, que otra manos supieron cultivar hasta convertirnos en este presente pleno de vida.Como era cuando sembré una pequeña semilla.
Mabel Solsona, San Lorenzo, 21/06/2021
ResponderEliminar(Poesía de Ricardo Güiraldes
Viaje)
Viajé hacia otras esferas. Un horizonte nuevo me esperaba.
Qué importaba si era largo o corto el viaje.
Me imaginé lejano,
Ver a mi amado entre nubes y tierra.
Qué importaba si no lo veía?
Todo es efímero en la vida.
Imaginé lugares con bellas cascadas nocturnas y
Una bella luna.
Pero a él no lo veía.
Mi viaje siguió rápido.
Dejé el pasado en un rincón.
Recorrí mi vida,
Lo viejo no existe,
Se transformó en cenizas
De viejas cartas y fotos amarillas
Imaginé que nunca podría huir de ese pasado.
Miro y miro en este viaje doloroso de mi existencia.
Donde nunca volveré a pisar i a vivenciar.
Ahora camino sobre cálidas arenas
A orillas de mar.
Sus olas con blancas espumas,
Bautizan mi nueva vida feliz,serena, dejando en la fuente
Mis pesados desafíos.
Llegué a lejanos lugares.
Miro a mi alrededor,
Lentamente se acercó una sombra,
Le ofrecí un vaso de agua pura.
Empiezo nuevamente la vida.
Será mi amado? Será una utopía? O será una realidad?
Mabel Solsona 29/5/2021