JUAN JOSE SAER - Un grande de nuestra literatura contemporánea en idioma español Síntesis biográfica y trayectoria

 Arrancamos este año lectivo, viendo y analizando la vida y la obra de este genial escritor de trascendencia internacional, oriundo de una localidad tan cercana como Serodino. Aquí comparto una reseña muy breve de todo lo visto hasta el momento.

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Juan José Saer fue un escritor argentino, considerado uno de los más importantes de la literatura latinoamericana y de idioma español del siglo XX. Nació en Serodino, provincia de Santa Fe, Argentina, el 28 de junio de 1937, y murió en París, Francia, el 11 de junio de 2005.

Tres novelas suyas - "El entenado" ( 1983), "La grande" (2005) Y "Glosa" (1986), figuran en la lista  de los mejores cien libros publicados en lengua castellana de los últimos veinticinco años. Sus obras han sido traducidas al francés, inglés, alemán, italiano, portugués, noruego, sueco, griego, checo y japonés.

Pasó sus primeros años en su pueblo natal, Serodino, ubicada a 40 km al noroeste de Rosario,  luego, en 1947, su familia se trasladó con él a la ciudad de Santa Fe, donde concluyó su educación y se desempeñó durante unos años, como periodista, al mismo tiempo que tomó contacto con el grupo local de escritores, entre los que se encontraba, el poeta Hugo Gola y , a través de ellos, entabló amistad con el poeta enterriano Juan L. Ortiz, a quien consideró un maestro y cuya obra influyó de manera decisiva en su escritura.

En 1960 apareció su primer libro de cuentos, "En la zona", donde, a pesar de las influencias borgeanas, ya se advierte, desde el título, la fijación de un espacio narrativo en el que desarrollará la mayor parte de su obra, y que se anuncia en el último  cuento del volumen: "Algo se aproxima". En 1962 se trasladó  a Colastiné Norte, un barrio costero alejado del centro de la ciudad, donde escribiría otros cuatro libros, que fueron apareciendo en los años siguientes : las novelas "Responso" (1964) y "La vuelta completa" (1966), ambas, de corte existencialista y los libros de relatos "Palo y hueso" (1965) y "Unidad de lugar" (1967). Al mismo tiempo, combinó la escritura con la actividad docente, enseñando Historia del Cine y Crítica y Estética cinematográfica, en la Universidad Nacional del Litoral. 

En 1968 obtuvo una beca de la Alianza Francesa para ir a Paris. En principio pensaba ir sólo por seis meses, pero terminó quedándose de manera definitiva, aunque volvería a la Argentina con frecuencia. Retomó su actividad docente como profesor de Literatura en la Universidad de Rennes, donde dictó clases hasta el año 2002.

 La instalación en la capital francesa marca el comienzo de su madurez literaria, ya que a partir de allí publicaría sus obras más célebres. En 1969 apareció su novela "Cicatrices", considerada por la crítica como su primera novela madura. Después de trabajar en ella durante nueve años, aparece, en 1974, "El limonero real", considerada su novela más radical y compleja.

Los años siguientes fueron definidos por Saer como los más difíciles de su vida, en parte, por problemas personales, unidos al desarraigo y a la situación política de Argentina en esos años.

En 1980 publicó "Nadie nada nunca", una suerte de novela policial en donde vuelve a experimentar con la recurrencia de una narración contada desde distintos puntos de vista, escrita durante cuatro años de un aislamiento completo y la definió como "una de mis novelas más experimentales". Con esta obra llegó el reconocimiento de la crítica que lo convertiría en uno de los autores más destacados en lengua española.

En los años siguientes, se distanció de la experimentación formal, volviendo a un tipo de narración más clara. En 1983, apareció "El entenado" su primera de tres novelas que Saer llamó "de llanura", y que transcurren en un tiempo alejado del resto de sus obras. Con esta novela llegó también, el reconocimiento del público, y al día de hoy sigue siendo una de las novelas del autor, más leída y estudiada.

En 1985 publicó "Glosa" considerada por algunos como su mejor novela, y que fue la favorita del autor, "es el libro que más se parece a lo que quería hacer" declaró.

En 1987 apareció "La ocasión" otra novela histórica, esta vez, situada en el siglo XIX, con la que obtendría el premio Nadal ese año, y en 1992, "Lo imborrable", que retoma personajes de novelas anteriores (La vuelta completa, Glosa). Por esos años apareció su "tratado imaginario" "El río sin orillas", texto híbrido entre ficción y ensayo e historia sobre el río Paraná,  en 1994 incursionó en el género policial  con "La pesquisa", y en 1997, "Las nubes", novela histórica escrita a partir de un manuscrito que encuentran los protagonistas de "La pesquisa". El mismo año, publicó "El concepto de ficción" y en 1999 " La narración-objeto" dos libros de ensayo, donde además de análisis de textos de autores, expone los fundamentos teóricos de su narrativa. En el año 2000 apareció el último libro que alcanzó a publicar en vida, libro de cuentos "Lugar". Al año siguiente, Seix Barral publicó sus "Cuentos completos" en orden inverso, desde los más recientes hasta los primeros, con cuatro relatos inéditos hasta entonces, escritos en los años 60. En 2004 recibió el premio Konex de Platino en la disciplina novela - quinquenio 1994 - 1998.

Falleció el 11 de  junio de 2005 - el mismo día del natalicio de J.L.Ortiz, a causa de un cáncer de pulmón. Al momento de su muerte estaba escribiendo los últimos capítulos de su novela más extensa "La grande" que terminó apareciendo postumamente, junto con "Trabajos", recopilación de artículos literarios aparecidos en diversos diarios y revistas, que Saer ya tenía lista para ser publicada. Entre 2012 y 2015, Seis Barral publicó una colección de borradores, notas y poemas con el título de "Borradores inéditos", en cuatro volúmenes - dos de notas, uno de poemas y otro de ensayos -.

Su obra : Fue ignorado durante gran parte de su vida creativa, escribiendo con un programa riguroso y solitario, al margen del boom latinoamericano (al que desdeñó), sin embargo, a partir de los años 80, obtuvo el reconocimiento de la crítica especializada, tanto, en Argentina como, en Europa.

Junto al uruguayo Juan Carlos Onetti, Saer es el escritor rioplatense que más evidencia la influencia  del escritor norteamericano, William Faulkner, tanto, en la recurrencia de un espacio ficcional, y de un grupo de personajes (Carlos Tomatis, Angel Leto, Washington Noriega, el Matemático ),como, en la creación de una prosa trabajada,de oraciones largas, así como, la aparición de los distintos puntos de vista,como también, la descripción detallada de los espacios y de la acción. La fijación en los elementos del paisaje del Litoral es también influencia de sus lecturas poéticas, en especial, José Pedroni y J.L. Ortiz.

El cine también lo encontró tanto, ejerciendo la docencia, como, escribiendo dos guiones cinematográficos  : "Palo y hueso" (1968) película dirigida por Nicolás Sarquis, basada en un cuento suyo, y "Las veredas de Saturno" (1985), rodada por Hugo Santiago, esta vez, en coautoría.

Hoy, por iniciativa de una comisión conformada por distintas personalidades de la cultura, la literatura y de la región, en Serodino, su pueblo natal, su Casa natal puede ser visitada y se ha creado un paseo en las inmediaciones, con frescos que rememoran escenas de su vida y de su obra.

(Fuentes consultadas : wikipedia y resúmen de cátedra : "Literatura argentina contemporánea" - año 2015)                                     

                    Olga Beatriz Severgnini -  Coordinadora del Taller Literario A. Storni - año 2021


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  4. Tomando un breve texto de la novela "El limonero real" de Juan José Saer he escrito un relato tratando de seguir su temática descriptiva, el texto es ..." el limón se hunde apenas, la cáscara amarillenta se pega por dentro de la pared transparente del vaso"...

    Cortar el limón es trágico, siempre con un cuchillo de sierra que tenga dientes bien afilados, muy juntos unos a otros, puede cortarse por la mitad o en gajos, aparecerán radiantes semillas incrustadas en cada espacio de la crujiente pulpa que se desgrana célula a célula. Esa semilla que se abrió desde el surco profundo, paso a paso, terrón a terrón hasta convertirse lentamente en un frondoso limonero de perfumados azahares que serán, luego, relucientes frutos acariciados por manos infantiles o gastadas de trabajo.
    Al exprimirlo si no lo custodias con la otra mano su jugo se desparrama cayendo gotas ácidas sobre el mantel recién lavado o hiriendo la vista antes de caer y deslizarse dentro del vaso y así
    ..."el limón se hunde apenas, la cáscara amarillenta se pega por dentro de la pared transparente del vaso"... mientras su lágrima cristalina golpea el líquido, refrescándolo, en esa tarde de verano, donde los jornaleros buscan sombra debajo del paraíso, esperando la limonada para calmar su sed.
    Cada vaso con cada limón amarillo se vuelve un sol ancestral, envuelto en semillas blanquecinas, crujiente pulpa, trágico corte con cuchillo de sierra de dientes afilados, muy apretados unos a otros...

    Norma Gladys Yacuzzzi

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  5. "De mis cicatrices"
    ( inspirado en un fragmento de la obra "Cicatrices" de J.J.Saer)
    Los vidrios están empañados. Si trato de mirar a través de ellos, no veo más que, manchones de niebla, se mueven lento, y, por momentos, dejan entrever cúmulos de partículas de humedad y de frío. Pienso, mientras veo el transcurso de la tarde mojada por la lluvia lenta, que también se va borrando toda nitidez, las vivencias momentáneas de parsimonia y hastío, mis recuerdos, los más recientes, los dolorosos. Me siento como, viviendo dentro de un tubo que, justo en ese instante, hubiera adoptado la forma fugaz, momentánea, de la cabina del automóvil que me transporta aunque, no sé exactamente, adonde. Mi razón, en realidad, lo sabe : marcho rumbo al velatorio de una vieja amiga, a quién, jamás pensé que perdería así, de un modo tan abrupto. Pero, al mismo tiempo, ese argumento me resulta, una suerte de nebulosa lejana, que se va perdiendo en la niebla... Más allá, sólo alcanzo a ver a través de los vidrios empañados,cúmulos de partículas húmedas y, otros manchones grises. Adivino que son las fachadas de las viviendas, los comercios, los edificios, las oficinas... Sin embargo, todo aparece, se rebela, indiferenciado, vago, gris, nebuloso, borroso. Sólo una imagen permanece nítida en mi mente, una imagen o, tal vez, la vivencia al mirar aquella fotografía en la que estamos todos. Su rostro se une a la certeza irremediable e irreversible de que no volveré a verla.
    Vuelvo a mirar, esta vez, al frente. El chofer permanece ingrávido. Desde lejos, fuera de la cabina del automóvil, alcanzo a divisar la silueta de un hombre solitario, envuelto en un impermeable azul. Porta un sombrero que parece incrustado en su cráneo. Con un mínimo gesto, acaso, una venia saluda y nos deja pasar ...
    San Lorenzo, 3/5/2021
    OLGA SEVERGNINI - Coordinadora del T.L.A.Storni

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  6. "De mis mayores LA"
    ( uno de los tantos borradores de mi vida que tardare en borrar del todo)
    Algo del frío inminente, latente aún, se filtra en el espacio que media entre el afuera y yo. Esa sensación de algo, suspendido en el aire, a punto de dar el batacazo, el golpe, ¿hecatombe o salvación?, me pregunto. En todo caso, ese hilo suspendido en el cielo de la mañana, aún calurosa, amarrando aún en sus garras, al otoño inminente, instalado también dentro de mi oficina. Y está, sí, pero, de un modo frágil, con esa misma fragilidad y fugacidad con la que intentas llegar a mí - o quizá sea sólo un invento mío para salvarme de las prisiones del cuerpo,de la vida cotidiana.
    Vuelvo la vista al ventanal ancho, un tanto grasiento, junto al cual, me he sentado, con la idea de vivir o al menos, creer que viviría una mañana diferente, aunque rápidamente compruebo que eso es imposible, así esté a punto de tomar mi desayuno en un bar, en lugar de hacerlo en mi oficina, de la que he salido un momento porque estar allí me resultaba monótono, asfixiante.
    También compruebo que el otoño sigue siendo una leve amenaza, ni siquiera, inminente ya, ha dado paso a ese sol cargado de humedad, surcado por nubarrones que traerán más calor para el resto del día, pesado, agobiante. Seguirá obnubilado, el deseo, el entendimiento necesario para que los asuntos inmediatos de la vida se ordenen y se revelen con claridad.
    Toda esta elucubración sucede en ese lapso de tiempo que media entre mi actual posición, sentada frente a la mesita lateral, a punto de llamar al mozo para ordenar mi desayuno - confieso que llegué a pensar en la alternativa de no ordenar nada y, en cambio, marchar nuevamente a mi oficina, para intentar, al menos, avanzar un poco con el trabajo. Ganó al final, la primera opción-. Llamé al mozo, ordené un café, decidí no comer nada, no tenía hambre. Otro lapso de tiempo acaba de abrirse, el que media entre la partida del mozo con mi orden, y su retorno con el café que acabo de ordenar. Pueden llegar a pasar diez minutos, tal vez, quince o más, a juzgar por la fluida concurrencia. Esperaré y, entre tanto, intentaré concentrar mi atención en observar a los clientes, los mozos, el mobiliario, el color de las paredes, advierto que hay cuadros colgados en ella, son, en realidad, fotos artísticas, enmarcadas, de ídolos del rock nacional. Pienso que tal vez, toda esa información me sea útil para avanzar en mi trabajo, y eso, me da cierta tranquilidad.
    OLGA SEVERGNINI - Coordinadora del T.L.A. Storni de San Lorenzo- pcia. de Santa Fe - copyright 2021

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