ACERCA DE LA BREVEDAD


Dos uvas oscuras, encantadoras, brillantes, sí. Así son sus ojos, miran con una certeza honda, y no engañan, no, estoy segura. Aunque, un tanto separados entre sí, escoltan la nariz de un modo curiosamente armonioso. Las cejas son cortas, no llegan a surcar los párpados por completo, no. Cortas pero pobladas. La nariz se muestra prominente, notablemente desproporcionada, pero esto, lejos de ser un problema, ahonda aún más su encanto, la enigmática luminosidad de su rostro, de un color cetrino, casi verdoso. De porte menudo, tiene gran agilidad para moverse y saltar todo el tiempo de un lado a otro. De hecho, lo hace con frecuencia, se lo puede ver sobre el armario, el arcón de mi cuarto, o sobre la biblioteca. Suele, a menudo, esconderse en los lugares más insólitos de la casa y permanecer allí largo rato, como si se perdiese. Parece, incluso, querer, con esta conducta, alentarnos a que lo busquemos, como si pretendiera jugar con nosotros, pero, como solemos estar muy ocupados, le prestamos muy poca atención. Sólo nos limitamos a llamarlo en voz alta un par de veces, por su nombre, el nombre que le pusimos nosotros, Víctor. A lo sumo, recorremos un poco el patio o las habitaciones y luego, cada uno vuelve a sus quehaceres cotidianos. Así pasa un buen rato  hasta que, tal vez el hambre, el aburrimiento o los olores de la merienda o de la cena, lo traen de regreso. Entonces se le nota en la mirada ese dejo de tristeza mezclada con cierta desilusión al creer que no nos importa demasiado. Sin embargo, es poco pretencioso, mínimos resarcimientos bastan para que esos ojos vuelvan a brillar inocentes. Basta con prepararle un menú especial, bien calentito, hecho de bichos de luz, lombrices y otras extrañas exquisiteces, para que el vuelva a confiar en nosotros. Por su parte, se ha granjeado nuestro afecto con sus actitudes, su gracia, su encanto. Saltarín, fugitivo, alerta, guardián también, a veces, cuando percibe alguna amenaza o algún peligro.
De donde proviene, no lo sabemos. Su forma material es un tanto ambigua, a decir verdad. Bien podría vérselo como un sapo,  un saltamontes un poco más grande que lo normal, o un grillo de colores algo más claros que el de otros, pero nosotros estamos tan habituados a su presencia que su aspecto, para nada, es un problema. No nos importa lo que sea, lo que nos importa en él es su ser, pleno de bondad, de entrega, de fidelidad. Representa un ente puro, nos ilumina con su compañía, nos infunde luz, esperanza. Es nuestro pequeño guardián y es también un mensajero de paz, de dicha, de amor…
(dedicado a Charly, nuestro pequeño cachorro de….)
                                                                               Mayo de 2012
Olga Beatriz Severgnini
Coordinadora “Taller Literario Alfonsina Storni” – San Lorenzo

Teniendo en cuenta la forma que tiene este relato - habla de alguien o algo sin nombrarlo ni precisar que tipo de ente es, si un animal, o un ser de otra naturaleza, la siguiente consigna de trabajo consiste en que traten de escribir un relato acerca de las andanzas de algún ente familiar, SIN NOMBRARLO NI  PRECISAR NUNCA QUIEN O QUE ES ...




Comentarios

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  2. Hermosa gama de marrones y blancos en el pecho y patas, luego el blanco de la vejez también cubrió casi toda tu cabecita... Tus ojos, ojos de mieles, mis almendras adoradas delineadas por el amor y la fidelidad con que siempre me mirabas.
    Delgada figura, pequeña, de andar rápido, y a veces lento, una mezcla de timidez y caracter fuerte, te transformabas en un león custodiando hasta mi sombra.
    Corazón de mi corazón, mi compañera, mi amiga y amada como a una hija.
    Serena luz de mis pesares, compañera de horas lerdas,
    sanadora presencia.
    Tu voz, dulce y triste melodía de cada despedida.
    Arisca para las caricias, orejas caídas , finas y suaves, tu nariz como una aceituna negra, armonizando en tu rostro triangular.
    Mi bichito de luz como todos los que tuve, tengo y tendré.
    Siempre serás mi Lulú. Única e inigualable, cuando te fuiste, yo también te lloré tanto, pero de otra manera porque sabía que jamás te volvería a ver, a menos que sea desde mis recuerdos.

    Liliana Silvia Morello

    ResponderEliminar
  3. Muy lindo y emotivo texto, bien podría realizarse en una bella carta personal, por su tono apelativo. Me encantó

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

La IA es un mero soporte o una trampa?

LA ATMÓSFERA EN UN CUENTO DE CIENCIA FICCION

FRAGMENTOS DE OBRAS DE JUAN JOSE SAER