INSTRUCCIONES PARA DAR CUERDA AL RELOJ

Allá en el fondo está la muerte, pero no tenga miedo. Sujete el reloj con una mano, tome con dos dedos la llave de la cuerda, remóntela suavemente. Ahora se abre otro plazo, los árboles despliegan sus hojas, las barcas corren regatas, el tiempo como un abanico se va llenando de sí mismo y de él brotan el aire, las brisas de la tierra, la sombra de una mujer, el perfume del pan.
¿Qué más quiere, qué más quiere? Átelo pronto a su muñeca, déjelo latir en libertad, imítelo anhelante. El miedo herrumbra las áncoras, cada cosa que pudo alcanzarse y fue olvidada va corroyendo las venas del reloj, gangrenando la fría sangre de sus pequeños rubíes. Y allá en el fondo está la muerte si no corremos y llegamos antes y comprendemos que ya no importa.


JULIO CORTÁZAR ( de su obra "Historia de Cronopios y de famas")

Comentarios

  1. Nótese que aquí los verlos si están empleados en modo imperativo, como se suelen encontrar en los textos instruccionales tradicionales. Tomando cualquiera de las dos posibilidades - modo infinitivo o imperativo - intenten escribir sus propias instrucciones para realizar cualquier tarea que les pueda parecer poética en algún sentido. ¡A jugar!

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  5. Muy bellos escritos, colmados de sabiduría. Muy bien cumplida, la consigna. Felicitaciones, Liliana!!

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  6. EL VALOR DE LOS GUANTES (instrucciones)
    Sacar y poner guantes no siempre es tan fácil, depende de quién lo haga, cuando y como se realice la acción.
    Si la tarea la tiene que realizar un niño pequeño, lo más probable es que el intento caiga en saco roto.
    Si la tiene que realizar un anciano con sus dedos asombrados en años, lo más probable que sus manos temblorosas terminen por pedir ayuda.
    Si la tiene que realizar un trabajador, su experiencia hace que puedan entrar ¡ como un tiro!.
    Si depende de la hora del día, cualquiera viene bien, el tacto es el sentido más maravilloso y sutil.
    INSTRUCCIONES:
    Estirar la mano, tratar que los dedos estén relajados. Practicar con la mano izquierda primero y los que son zurdos con la derecha.
    Guantes de goma: abrir su boca y entalcar, corre más fácil, tomarla del borde, acercar ese látex colorido hacia los dedos tratando de que poco a poco calcen los cincos móviles más presurosos de la historia … y así ese guante se pueda llenar de esperanzas…
    Para el médico que sabe esperar anhelante la recuperacíon del paciente.
    Para el hachero que sucumbe al tronar de su grito.
    Para el herrero antes de forjar su tan ansiado sueño.
    Para el que debe dejar limpia y ordenada la casa … y para ¡ tantos otros!
    Pero, cuando la cosa es un guante de seda, ahí cambia toda regla: Estirar los dedos ansiosos de belleza ; con la otra mano , tomar suavemente sus bordes, empujar, empujar hasta lograr que cada uno de los cinco puedan sentir la suavidad de la tela ávida por ser abordada.
    Y así los dedos podrán sentir tanto con el guante de goma como con el de seda que su misión puede ser más que señalar, acusar, advertir, puede forjar futuro y acariciar verdades. NORMA YACUZZI


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  7. Muy bueno e ingenioso , tu texto, Norma!!, me encantó!

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