Más textos de integrantes del Taller que están en nuestra nueva publicación "SUEÑOS DEL ALMA"
EMPERADOR
Agosto, emperador, dueño del viento que avasalla, rugidor.
Agosto, lejano pero, vivido en el recuerdo de una niña solitaria.
Agosto, rebosante de lluvia persistente, indiscreta, espiando por la ventana a una madre que acuna a su niño.
Agosto que se aleja y vuelve, en la hamaca milenaria del tiempo.
Agosto aureo,apasionado de noches largas, para arrullar sueños y despertar al amor.
Agosto, el de ayer, el del pasado crudo, golpeador, fuiste dejando huellas en mi cuerpo, en mi mirada y en mis cabellos, ahora, blanquecinos.
Agosto, Augustus, emperador, dominante, noble caballero, abres las puertas, te retiras y dejas paso a la primavera.
Graciela Barabani
LA VIDA ES ASÍ
La vida es alegría.
Yo la siento así.
La vida es nacer.
La vida es llorar.
La vida es sufrir.
La vida es gozar.
La vida es morir.
Al amanecer llega el sol,
me estremece
porque la vida es así,
lo siento en mi interior.
La vida es llorar.
La vida es sufrir.
La vida es gozar.
La vida es cantar.
La vida se va, se va.
Isabel Paz Verón Prado
BAILANDO UN VALS
Una noche decidí bailar un vals
en un tiempo lejano de mi juventud.
Fue allá, en las sierras de Córdoba,
el fogón se armó entre amigos
y un curita alegre , su acordeón tocó.
Sonaron las notas de la pulpera de Santa Lucía.
Era rubia y de ojos celestes,
en la parroquia,
quién era el gaucho que no la conocía.
¡Ay, pulpera, algún día serás mía!
Bailé con el gaucho parroquiano, alegre,
el ritmo seguía y, al compas del vals,
galanteaba mi sonrisa y acompañaba mis pasos.
¡Cómo olvidas aquel primer vals de juventud,
entre sierras y arroyos, árboles, luz a farol,
¡qué lejana estás de mí
juventud inocente y feliz!
Mabel Solsona
Réquiem para una agonía
Voy dibujando la noche
de punta a punta
me permito la culpa y el trazo de mi escritura
suena fatídico.
Vuelven los que saben del silencio
de una boca amordazada
vuelven para escarbar
las zonas prohibidas del alma y
tornan la oscuridad en llamarada.
Ponen al rojo vivo las llaves
que recogerán los que queden
para cruzar el mundo de este lado
con una sed insaciable.
Asomada a mi ventana
contemplo los despojos del incendio
que consume mi destino
pero el cielo sigue celeste
aunque en mi corazón haya una fisura negra
más negra que la noche.
¿o será la sombra de ese Dios que agoniza sobre el mundo
y nadie quiere ver?
Haydeé Fernández
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